Amante de los rostros, las miradas, los gestos. Exploradora de los lugares recónditos del mundo. Retratar la vida cotidiana en las calles y sobre todo viajar son las cosas que me hacen feliz.
Nací con una cámara bajo el brazo, y supongo que de alguna manera hacer de la fotografía mi profesión era solo cuestión de tiempo.
Autodidacta desde siempre, mirar el mundo desde un visor de cámara es una forma de vida, no solo profesional, también personal.
Mirar por el visor de la cámara es para el fotógrafo como para el pintor ponerse delante del lienzo blanco. La luz invade el espacio, generando formas, texturas, colores... Dibujando instantes irrepetibles, dibujando rostros, que sonríen, que miran, que expresan emociones.