No es difícil crear imágenes bonitas o técnicamente perfectas, cuestión de horas de estudio y un poco de habilidad.
Más difícil es plasmarse a sí mismo en cada fotografía, trasmitir y contar algo.
La Churri lo consigue, con un estilo propio y fácilmente identificable, mostrando con crudeza su realidad, creando atmosferas oscuras y a veces asfixiantes con unos cuantos píxeles o un rollo de película.
Autodidacta y nada pragmática, vive esta disciplina artística como un medio de expresión a base de pulsiones que a nadie suele dejar indiferente.
Cada una de sus fotografías es una bofetada de cruda realidad, que no querrías ver ni puedes dejar de hacerlo.
En cada serie una historia, su historia...
Por Javi Sánchez...