Sogas sobre cuellos de mujeres de goma. El destierro de la alegría o el vacío como objeto del arte. En los museos “blanco” sobre “blanco” o mierda en lata, para consumidores de falsos ARCOnes de belleza, de un arte que no existe, o que si lo es, como reflejo de la historia a la que pertenece, para lo siglos venideros contará que eramos una manada de estúpidos cubiertos de tanto materialismo superficial, que lo único creativo que podíamos hacer, es aquello que refleja nuestro momento, la nada por encima de todo.

Todo fluye a desmadrada velocidad, fotógrafos ahorcando modelos, el impacto fácil, o luciendo desde su móvil la última imagen vacía, que no aporta nada, pero aún así es aplaudida, porque lo rápido viste bien, y si no, tarda poco en desaparecer y se olvida. Ningún respeto por nosotros, ni por lo cuidado, por el trabajo bien hecho, por la belleza, que es mucho más difícil de crear que la destrucción. Dame un martillo pilón y llegaré a los más prestigiosos museos. Dame una foto trepidada y diré que soy un artista, que lo bello es aburrido, y lo que mostramos, es el reflejo de nuestras almas, de una sociedad enferma, pero llena de individuos que realmente son ricos, plenos de sentimientos, de alegrías y de una riqueza humana suficientemente grande, inmensamente acaparadora de buenos sentimientos, como para que merezcan ser reflejados.

Si me dejan, seguiré apostando por la belleza, aunque me suponga el destierro y sé, como dice Bunbury, que apuesto por mi derrota.

"Largémonos chica hacia el mar
No hay amanecer en esta ciudad
Y no sé si nací para correr
pero quizás sí que nací para apostar

Sé que ya nada va a ocurrir
Pero ahora estoy contra las cuerdas
y no veo ni una forma de salir
Pero voy a apostar fuerte mientras pueda

Largémonos chica hacia el mar
No hay amanecer en esta ciudad
Y no sé si nací para correr
pero quizás sí que nací para apostar"

Discover more inspiring photos like this one.

Download the FREE 500px app Open in app