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Hace unos meses, caminábamos por la ciudad de Valencia, cuando nos encontramos con el hombre de la foto. Un asombroso músico violinista rumano, que tocaba a cambio de unas monedas.

Amablemente posó para nosotros, y le hicimos la promesa de volver para traerle una foto.

Cada día, llueve o haga Sol, y si las autoridades se lo permiten, explaya su arte en el "Pasaje Doctor Serra". Los vecinos le adoran, abogados, vendedores, comerciales, viandantes ...

El pasado Viernes, fui, a llevarle meses después, su prometida foto. El hombre no estaba, y pregunté a un vecino de la zona por aquel violinista. Me indicó que estaría tomando algo en el Bar de enfrente, y allí me fui en su búsqueda. Mis malditos prejuicios, me hicieron imaginar encontrarme al hombre bebiendo alcohol, como el que se bebe su vida, en la barra del Bar. Nada más lejos de eso, me lo encontré junto a su señora, tomando un café son leche con madalenas, cuando saqué de la bolsa, y se la enseñé.

Ambos sonrieron, y en un castellano casi perfecto me decía: "Qué joven estoy ... cuánto tiempo", sólo habían pasado 6 meses de aquella foto ...

Agradecidos, me dijeron si me debían algo, y con una sensación de vergüenza hacia la raza humana, mezclada con ternura, les dije: "Por Dios, soy yo el que les tiene que pagar..." Esa foto me ha abierto más puertas de las que podía imaginar ...

Merendamos juntos, y un rato después; volvieron a ese rincón del ostracismo donde se sientan cada día miles de músicos callejeros a regalarnos su arte, sin precio premeditado.

Me pidieron una última foto, juntos. A los 3 días, él se marchaba a Rumania.

Y es que el "Quid pro cuo", a veces, no necesariamente tiene que ser una acción de conveniencia. Yo me sentía y me siento en deuda con ellos.

Su música, me llegó al alma hace meses. Hace unos días, fueron sus miradas.

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A few months ago, we walked through the city of Valencia, where we met the man in the picture. An amazing musician Romanian violinist who played in exchange for coins.

Kindly posed for us, and we made a promise to return to bring you a photo.

Every day, rain or shine, and if the authorities allow it, expounds his art in the "Pasaje Doctor Serra. " Neighbors love, lawyers, salesmen, commercial, pedestrians ...

Last Friday, I went to take months later, his fiancee photo. The man was not, and asked a resident of the area at that violinist. I indicated that he would drink in the bar across the street, and there I went in his search. My bloody prejudices, I did find the man imagine drinking alcohol, as you drink your life, bar Bar Far from that, I found him with his wife, drinking coffee with muffins are milk, when I took the bag and showed it.

Both smiled, and a nearly perfect Castilian told me: "How young I am ... how long, " had only been 6 months of that picture ...

Started, they told me if I needed anything, and with a sense of shame to the human race, mixed with tenderness, I said, 'By God, I who have to be paid ... "That picture has opened more doors than I could imagine ...

We had lunch together, and after a while, returned to that corner where they feel ostracized every day thousands of street musicians to give us their art, priceless premeditated.

I asked one last picture together. After 3 days he was leaving for Romania.

And is that "Quid pro cuo" sometimes does not have to be an action of convenience. I felt and I am indebted to them.

His music touched my soul for months. A few days ago, were their eyes.

© Manuel Orero
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