Fernando Luna

Toda la vida, desde muy niño, me senti fascinado por aquel aparatico que con su sonido particular, al girar el carrete de pelicula, capturaba todo lo que acontecia frente a quien lo manipulaba. Cada vez que algun adulto la dejaba a mi alcance lo tocaba y añoraba el dia que pudiera tener uno mio propio para poder poder lograr tambien con ese artilugio magico que eternizaba las cosas, los momentos y las vidas, traspasar la dimension de la perpetuidad. Años despues, un fotografo deshonesto, me estafo con una camara de juguete, cuyo parecido con una real, si bien no me convencia del todo, me puso en contacto con aquel sueño que siempre habia tenido. A partir de aquel momento reconoci mi deuda conmigo mismo de poseer ese dispositovo maravilloso que es la camara fotografica. Y di el paso tantas veces añorado. Me sumergi en el mundo de la fotografia con avidez y pasion. Compre cuanta revista, enciclopedia, folleto o catalogo hablaba de equipos, tecnicas, adelantos, precios y sobre todo de imagenes. Uff! imagenes, me converti en un adicto a la observacion de imagenes. Mas adelante me incorpore a cuanto curso pude pagar para aprender a hacer aquello que otros hacian, basico, de revelado, de modas, de iluminacion, etc. y mientras tanto deje de tomar fotos para mi frustracion, al principio porque no se parecian para nada a aquellas hermosas que yo veia en las revistas, pero ahi segui hasta que tuve que pagarme aquel costoso hobby y me atrevi a aceptar un empleo como fotografo de un club social a orillas de la playa. A partir de ahi, comenzaron a contratarme para cubir cualquier cantidad de eventos como bodas, aniversarios, primeras comuniones y en eso estuve como tres años y comprando camara tras camara. Llegue a tener ocho en mi casa, donde siempre estorbaban mis maletines, tripodes, flashes y baterias. El cansancio y el aburrimiento de trabajar de noche, de dia y los fines de semana, alejado de mi familia coincidio con el boom de la fotografia digital y zuas. Me estanque, me dormi y heme ahora a la edad de casi 56 años frustrado, por no haber seguido inmerso en este mundo maravilloso al que esta comunidad me recuerda tanto. En este instante agradezco a Dios por haberme puesto en contacto con tanta belleza reunida en este sitio y como ya estoy jubilado de mi trabajo, aunque no de la vida, siento que ahora tengo que ponerme al dia y pagarme la factura por tanto tiempo olvidada, ya que soy yo mismo mi propio acreedor.

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  • PORLAMAR, NUEVA ESPARTA, Venezuela