TE VEO

Si me da en la cara la luz de la oficina me convierto en oficinista. Si me ilumina la luz de una ventanilla de público empleo, me vuelvo funcionario. Si un negocio depende de mí para llenar de luz su género y su espacio, me iluminan cuarentaymuchas horas semanales que alquilo asumiendo en vendarme los ojos ante quien soy y convertirme en lo que he aceptado ser: dependiente de estar pendiente de la venta de lo que sea que venda mi menda en la tienda que ilumino y me ilumina; reflejo dependiente. Depende de la luz que me dé soy uno u otro. Soy carnicero a la luz de las cámaras de la carne, camarera a la luz de la vitrina, barrendero a la luz que reflecta mi uniforme, abogado cuando la luz se ahoga bajo mi toga, taxista al reflejo del retrovisor, mancebo, modelo, panadero, futbolista, cantaor, informático, cura, prostituta…la luz que me ilumina aclara quién soy. Mas existen esas horas donde uno se convierte en uno mismo. Esas horas en que cada uno se sacude la luz de la oficina o de la tienda o de la ventanilla y se refleja en las luces de su intimidad para reconvertirse ante su espejo en un ser visible. Visible para cada uno. Esas horas donde nos recordamos que no siempre nos sienta mejor la corbata que la chupa; que los labios rojos y la minifalda dicen de ti mucho más que el cargo que anuncia tu tarjeta, o que nos reconforta saber que no se nos olvidó cómo silbar a las eses que dibujan unas caderas iluminadas con la luz auténtica de cada individuo. Con esas luces somos otros más nosotros. Nos pasan las cosas que nos tienen que pasar por ser nosotros; nos metemos donde sólo nosotros nos meteríamos, nos encontramos con dilemas dignos de nosotros mismos, nos preguntamos cómo nos pasan estas cosas precisamente a nosotros y nos sorprendemos cerrando y abriendo puertas de los recónditos laberintos de cada cual.
Por lo tanto, de vez en cuando, al tomar una fotografía de alguien, por favor, apaga el flash ; deja que los demás nos reconozcamos en la silueta que envuelve el infinito universo de cada uno.
Déjame mirarte y déjame encontrarme a contraluz.

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