Ese momento, cuando el sol se está ocultando para dar paso a la noche es algo mágico para muchas personas.

Lo obvio: unas palmeras, una piscina de esas que parecen no tener fin, el mar y las montañas; lo mágico: presenciar tan bonito momento al borde de una piscina que parece fusionarse con el Mar Muerto (Dead Sea), mientras el sol se oculta tras las montañas en donde - a pesar de no apreciarse en la foto - comenzaban a encenderse las luces de Jerusalem.

Foto capturada desde O Beach, un club que ofrece comodidad, confort y una estupenda vista del Dead Sea.

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