Carlos Dobaño Goyanes

REAL MONASTERIO DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL / ROYAL MONASTERY OF SAN LORENZO DE EL ESCORIAL

Carlos Dobaño Goyanes

REAL MONASTERIO DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL / ROYAL MONASTERY OF SAN LORENZO DE EL ESCORIAL

A tan sólo 50 kilómetros de Madrid y enclavado en plena Sierra de Guadarrama emerge una de las localidades madrileñas más significativas de la austera y sobria época imperial de Felipe II .Rodeado de una naturaleza paisajista generosa en cantidad y variedad (La Herrería y el Pinar de Abantos.), San Lorenzo nos aporta la perfecta correspondencia entre un patrimonio artístico incomparable y un entorno natural privilegiado

San Lorenzo del Escorial, así como otros pueblos de la sierra han sido y son lugar preferido de veraneo de los madrileños. Sus templadas temperaturas estivales y la cercanía a las pistas de ski de Navacerrada y Valdeski , convierten a San Lorenzo del Escorial en una de las localidades de referencia de la Comunidad de Madrid.

Historia, arquitectura única y singular, amalgamado con un entorno privilegiado nos sugieren más de una visita a tan egregio lugar que desde Felipe II ha sido lugar de descanso de los monarcas españoles.

El grandioso Monasterio del Escorial, cuya construcción se inicio en 1563 en memoria de la victoria española de San Quintín y fue terminado veinte años más tarde, es sin duda la obra más importante y representativa del periodo. El monasterio del Escorial fue declarado Monumento de Interés Mundial por la UNESCO en 1984.

Aunque lo que realmente hace grandioso a San Lorenzo del Escorial, es la maravillosa tranquilidad que se respira en sus parques y jardines, así como sus paseos por sus sobrias calles que nos trasladan a otro tiempo donde las medidas de espacio y tiempo diferían sustancialmente de las actuales.

Optar por pasar un fin de semana en San Lorenzo del Escorial, respirar su serrano y fresco aire, deambular por sus herrerianas calles se nos antoja como una fundamental propuesta para madrileños y foráneos en un singular espacio, único en el mundo y esencial para mejor conocimiento de una de las más significativas etapas de la historia de España. Si a todo esto unimos la rica gastronomía de la zona y la proximidad con otras ciudades históricas (Segovia, Ávila, Toledo o Salamanca), la visita a San Lorenzo del Escorial se nos muestra como una atractiva e indispensable propuesta de ocio para toda la familia.

MONASTERIO DE SAN LORENZO DEL ESCORIAL

Es el edificio más emblemático de todos. El Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial es un gran complejo (palacio, monasterio, museo y biblioteca) que se encuentra en San Lorenzo de El Escorial, municipio situado a 50 kms. al noroeste de Madrid, en la Comunidad de Madrid (España).

El nombre del El Escorial se debe a unos antiguos depósitos de escoria procedentes de una ferrería de la zona de donde tomó su topónimo la aldea ubicada en las proximidades del lugar donde se construyó este monasterio-palacio y que en la actualidad es el municipio de El Escorial (12.669 habitantes en 2003), distinto del de San Lorenzo de El Escorial (14.358 habitantes en 2003), surgido posteriormente junto al monumento.
Situado junto al monte Abantos en la Sierra de Guadarrama, este monumental complejo fue mandado construir por el rey Felipe II para conmemorar la victoria de San Quintín el 10 de agosto de 1557 sobre las tropas de Enrique II, rey de Francia y para servir de lugar de enterramiento de los restos de sus padres, el emperador Carlos I e Isabel de Portugal, así como de los suyos y los de sus sucesores.
La planta del edificio, con sus torres, recuerda la forma de una parrilla, por lo que tradicionalmente se ha afirmado que esto se hizo así en honor a San Lorenzo, martirizado en Roma asándole en una parrilla y cuya festividad se celebra el 10 de agosto, esto es el día que tuvo lugar batalla de San Quintín, de ahí el nombre del conjunto y de la localidad creada a su alrededor.

En realidad el origen arquitectónico de su planta es muy controvertido. Dejando a un lado la feliz casualidad de la parrilla, que no apareció hasta que Herrera eliminó las seis torres interiores de las fachadas, la planta parece estar basada más bien en las descripciones del Templo de Salomón del historiador judeo-romano Flavio Josefo, modificadas por la necesidad de adaptar esa idea a las necesidades del programa monástico y a las múltiples funciones que Felipe II quiso que albergara el edificio: panteón, basílica, convento, colegio, biblioteca, palacio, etc. Todo ello llevó a duplicar las dimensiones iniciales del edificio.
Las estatuas de David y Salomón, flanquean la entrada a la iglesia (ver Basílica de El Escorial) como recuerdo a ese origen y mostrando el paralelismo con el guerrero Carlos V y el prudente Felipe II. Del mismo modo, el fresco de Salomón se sitúa en el centro de la biblioteca mostrando su imagen de mayor sabiduría: el famoso episodio con la Reina de Saba.
La obra dio comienzo, con la colocación de su primera piedra el 23 de abril de 1563. Encargada al arquitecto Juan Bautista de Toledo, que no pudo finalizarla al morir en 1567, pasando la dirección de la misma a Juan de Herrera, discípulo del anterior, quien la llevó a término en 1584, con tanto acierto que su obra dio origen a la denominada en arquitectura escuela herreriana.

El 2 de noviembre de 1984 la UNESCO declaró El Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial Patrimonio de la Humanidad.

Secciones del edificio que no hay que dejar de visitar

La Casita del Infante

La Casita del Infante, (conocida también como la Casita de Arriba), debe su nombre al Infante Don Gabriel de Borbón, hijo de Carlos III. El edificio se sitúa en un promontorio al sur del Monasterio y fue concebido para albergar conciertos de música de cámara. Se llevó a cabo entre 1771 y 1773 y por el mismo arquitecto que la Casita de Abajo, Juan de Villanueva. Tiene jardines de estilo italiano en terrazas descendentes y era posible escuchar la música desde el interior y el exterior. La decoración original se perdió y la que puede observarse corresponde a los reinados de Carlos IV y Fernando VII. Vicente Gómez pinto la bóveda con un fresco de Las Cuatro Estaciones.

La Casita del Príncipe

La Casita del Príncipe o de Abajo fue edificada en 1772 por el arquitecto Juan de Villanueva, para el Príncipe de Asturias (futuro Carlos IV como casa de recreo. Fue construida en un bosque de robles entre el Monasterio y El Escorial. Se pueden apreciar detalles en la composición que recuerdan la estructura del Museo del Prado. Destacan las decoraciones neoclásicas (algunas perdidas durante la ocupación francesa) de estilo pompeyano y etrusco, entre otros de Ferroni, las sedas y los estucos de mármol y los techos pintados por Vicente Gómez, Luigi Japelli, Mariano Salvador Maella y Francisco Bayeu.

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