Cuando los fotógrafos éramos felices

Published August 31st, 2012

Volver al laboratorio

Los fotógrafos de una determinada edad éramos felices. Después de hacer las fotos, si el laboratorio estaba aún abierto, allí nos dirigíamos. Algunos tenían un buzón donde dejabas el trabajo de toda la jornada. Siempre dejando en manos de líquidos, experiencia y máquinas el resultado del esfuerzo y el talento. A las pocas horas, abríamos compulsivamente las bolsas de papel y desenrollábamos las tiras tratando de mantener la calma. Veíamos las fotos buenas y podíamos irnos tranquilos al estudio o a casa a cortarlas y seleccionarlas. Era un trabajo divertido y después de revisarlas una y otra vez no tenías más que llevárselas al cliente. Nada más.

Ahora no todos son felices. Después de una agotadora jornada de 900 disparos, y en lugar de sentarse con la lupa a ver las fotos, cortarlas y tirar a la papelera las malas, hay que sentarse delante de la pantalla del ordenador, haber tenido mucho cuidado al nombrarlas, a clasificarlas bien para poder encontrarlas meses d ...

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